De las carreras malas también se aprende

La semana pasada quería descansar un poco después de la media maratón, fui el martes al fisioterapeuta para descargar piernas, siempre voy después de una media maratón para la recuperación. El descaso me duró toda la semana. A pesar de tener carrera el domingo, no lo veía tampoco una locura para ir sin entrenar.

El domingo me desperté temprano y me dispuse a desayunar, el desayuno de siempre, no hay que innovar el día de la carrera. Me visto, la ropa de siempre, y ponemos rumbo a Parla. Primera parada ir a buscar a Rubén, echandonos unas risas que faltan hacían. Voy al punto donde habíamos quedado, hacía bastante que no los veía, ilusión doble.

Besos, abrazos y sonrisas que es lo que nos caracteriza. Vamos todos a nuestros cajones, nos vamos despidiendo y deseando suerte a cada compañero que se va metiendo en los cajones. Vamos hasta el último cajón que es el nuestro. Siguen las risas, las fotos de postureo, que eso nunca puede faltar.

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Dios nos crea y nosotros nos juntamos

Y arranca la carrera. Ponemos la música y ahora solo toca correr, los primeros metros poco se puede correr, ya que hay mucha gente, otra ya va andando y toca ir adelantando. Ya parece que se va abriendo la gente y se puede correr mejor y encontrar ritmo.

Empiezo a sentir como en la media de Barcelona, las piernas tiran  pero la cabeza va un paso por detrás. A los pocos kilómetros decido bajar ritmo, ya la MMP será otra carrera.

Intento centrarme en la música para que pasen los kilómetros rápido. Como era un recorrido de subir avenida y bajarla, intento estar atenta a los que la van bajando por si veo algún compañero para darle ánimos. Unos metros antes de llegar al avituallamiento, veo a Fran, intento bajar ritmo para que me coja y pedirle que tire de mi porque me estaba costando más de lo debido. También veo a Salgado y Lucía que iban super bien. Intento seguir para terminarla, seguía el mismo patrón, estar pendiente de la gente que iba bajando para que se me pasaran pronto los kilómetros.

Ya va quedando poco y me adelanta Salgado, para hacerme fotos, y al poco tiempo viene Fran, Salgado y Lucía. Lucía y Salgado tiran hacia delante, se queda Fran conmigo, le digo que quiero terminar ya. Quedaba menos de 500 metros, entramos al estadio se ve la meta pero todavía quedaba dar la vuelta, me dice que frene que queda un poco, ya que me vio muy acelerada con ganas de terminar. Y por fin llegamos, en 56:29. Vamos donde está el resto de compañeros veo a Gabi, cuando le di un abrazo me pongo a llorar del agobio que tenía, el resto de compañeros preocupados les tranquilicé que solo necesitaba llorar que estaba bien.

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No ha sido una de las mejores carreras, me quedo con que la terminé, de físico estaba bien, lo que está fallando es la cabeza. Pero una cosa tengo clara, que volverá a ser como estaba antes y con muchas más ganas e ilusión.

 

2 comentarios sobre “De las carreras malas también se aprende

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